Batman visto por un psiquiatra

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Si hay un superhéroe de cómic al que le venga bien un tratamiento psiquiátrico, ese es Bátman. Tras muchos años siguiendo este cómic, Jesús Ramos, psiquiatra del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, ha querido unir sus dos aficiones: la psiquiatría y el hombre murciélago.

En la saga ha tenido por lo menos dos o tres episodios depresivos que no han sido diagnosticados ni tratados
En ningún momento a Batman se le ocurriría ir al psiquiatra, sin embargo, si lo hiciera seguro que Jesús Ramos le acogía con los brazos abiertos. “Los autores del cómic no le dan opción para ir al psiquiatra, pero a Batman, mejor dicho, su alter ego, Bruce Wayne, se le podría diagnosticar un trastorno de estrés postraumático no resuelto. En la saga ha tenido por lo menos dos o tres episodios depresivos que no han sido diagnosticados ni tratados, pero lo más grave es que Wayne se encuentra en un círculo psicológico viciado con una personalidad obsesiva que le hace engancharse a una lucha que no tiene fin: busca el fin del mal en Gotham, algo que es imposible”.

Ramos eligió para analizar a Batman no sólo porque le encantaban sus cómics desde joven, sino porque es un personaje con una faceta psicológica especialmente turbulenta: “Hay elementos que pueden hacer pensar que Bruce Wayne de pequeño es un niño superdotado que reacciona de manera especial a los sucesos. El asesinato de sus padres en su presencia le causa un trastorno. La venganza por la muerte de sus padres en vez de llevarla a cabo haciéndose policía o fiscal, lo hace disfrazándose de murciélago, lo que pone de manifiesta la presencia de elementos psicológicos no sanos”.

El personaje vive disfrazado toda su vida; no sólo con la máscara de Batman, sino también como Bruce Wayne
Para el psiquiatra, la armadura de murciélago no es el único disfraz del superhéroe: “El personaje vive disfrazado toda su vida; no sólo con la máscara de Batman, sino también como Bruce Wayne, que frente a los demás muestra un carácter superficial para que nadie descubra su relación con el superhéroe. Este hecho rompe su forma de relacionarse con los demás. Ni como Batman ni como Bruce consigue vivir consigo mismo”.

Jesús Ramos define a Batman como un personaje fallido: “No redondea ninguno de los planes que se plantea: sería el macho alfa de la manada, pero no cuaja; no encarcela definitivamente a ninguno de los malhechores a los que persigue, no se zafa de la promesa de venganza que hizo a sus padres, no consigue una relación de pareja medianamente estable y las relaciones que logra fraguar son con delincuentes trastornadas que acaban abandonándole”.

Gotham
El mundo que evocan los cómics de Batman no puede ser más claustrofóbico: Gotham es una ciudad oscura, con barrios abandonados donde los criminales campan a sus anchas. Esa localización irreal contrasta con el realismo del superhéroe: “Batman no tiene superpoderes y es vulnerable. En este sentido es realista. En todos sus actos el hombre murciélago destaca por su contención, porque si no lo hiciera mataría a casi todos sus adversarios”.

Después de esta anamnesis y de una historia clínica completa, Jesús Ramos no tiene duda. “Habría que convencer a Wayne de tratar sus episodios depresivos, además, necesitaría un tratamiento con antidepresivos. La terapia se completaría con sesiones de psicoterapia que le servirían para elaborar el conflicto que le supone la muerte de sus padres que le pesa como una losa”.

Alberto Bartolomé

Vía DiarioMedico

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