Archivos para abril, 2006

Para hacer la vida “de cuadritos” (Pierre Makyo y Eugenio Sicomoro)

Posted in Uncategorized with tags on abril 30, 2006 by Zòrdido

La Alianza Francesa de El Salvador, organizó un concurso de comics, cuyo jurado estuvo conformado por los connotados autores Pierre Makyo (Francia) y Eugenio Sicomoro (Italia). En la actualidad Pierre Makyo obtiene un gran éxito con “Balade au bout du monde” una obra maestra del comic contemporáneo, de la cual ya realizó su cuarto volumen. Por su parte Eugenio Sicomoro, actualmente dibuja la serie “Lumière Froide” con el guión de Pierre Makyo.

Ellos dieron sus impresiones a la prensa, les dejamos con notas que se han generado en medios Salvadoreños.

Lejos de considerarse una forma de evasión, el cómic ilustrado es hoy todo un género literario, que juega con la profundidad psicológica de los personajes y la dimensión emocional de los escenarios. Este es el tipo de trabajo que muestran el francés Pierre Makyo y el italiano Eugenio Sicomoro, jueces del Concurso de Cómic Ilustrado de l´Alliance Française.

Para ambos artistas, la tira cómica tiene un mismo nivel de narración que un texto literario, producto de una evolución, que es distinta en cada región.

Pierre Makyo explica que en Francia, antes de los 80´s, las tiras cómicas eran principalmente franco-belgas, muy inclinadas a los tópicos humoristas como los legendarios “Asterix y Obelix”. En los años posteriores, el toque francés fue predominando, volviendo más romántico al cómic.

“Les passageus du vent” (Los pasajeros del viento) y “Bilal” son dignos representantes de estos cambios; así como la obra del mismo Makyo, “Balade au bout du monde”.

Nuevamente, en 2000, Makyo explica que se da otro fenómeno: las tiras cómicas para niños, como “Le petit spirou” y “Titeuf”.

Por otro lado, Eugenio Sicomoro comenta que en Italia se han perdido los lectores de cómic, en comparación a los años 80, y quizá sea Francia el lugar donde no sucedió esto. “Existe un denominador común entre los países donde sucedió esto, y es que consideran a la tira cómica una literatura de evasión”, explica el dibujante italiano.

“La diferencia es que la literatura (cómic) que se está tratando de desarrollar en Francia tiene otros temas que no son de evasión, por eso es tan importante la ilustración que se trabaja en el plano emocional”, explica el francés Makyo sobre el fenómeno que se da en su natal Francia.

Pierre Makyo observa los trabajos participantes

El manga

“La moda manga no es porque exista una necesidad de creación –dice Pierre Makyo de los trazos japoneses– es una moda comercial”. Según Makyo, en Francia, el 15% de los manga son creaciones satisfactorias, frente a un 85% cuya finalidad es vender.

Para Eugenio Sicomoro, los públicos que consumen el cómic japonés y el cómic francés son distintos, y muy pocas personas leen los dos estilos; que según Sicomoro, el primero trabaja una expresión sobrehumana, y el segundo se apega más a la realidad. Las diferencias entre estos públicos radican en la edad, y por consecuencia en la capacidad adquisitiva. Sicomoro dice al respecto, “cuando se es joven se buscan cosas más sobre humanas, y cuando se crece, se buscan expresiones más apegadas a lo humano”.

Eugenio Sicomoro y Pierre Makyo se encuentran trabajando en el proyecto de llevar al celuloide el cómic “La porte au ciel” (La puerta al cielo), que se publicará en enero de 2007, bajo Dupuis Editeur, los editores más famosos de Francia, en la colección Aire Libre.

Maryelos Cea

(*) Imagenes via elmundo.com.sv / laprensa.con.sv

Para hacer la vida “de cuadritos” (Pierre Makyo y Eugenio Sicomoro)

Posted in Uncategorized with tags on abril 30, 2006 by Zòrdido

La Alianza Francesa de El Salvador, organizó un concurso de comics, cuyo jurado estuvo conformado por los connotados autores Pierre Makyo (Francia) y Eugenio Sicomoro (Italia). En la actualidad Pierre Makyo obtiene un gran éxito con “Balade au bout du monde” una obra maestra del comic contemporáneo, de la cual ya realizó su cuarto volumen. Por su parte Eugenio Sicomoro, actualmente dibuja la serie “Lumière Froide” con el guión de Pierre Makyo.

Ellos dieron sus impresiones a la prensa, les dejamos con notas que se han generado en medios Salvadoreños.

Lejos de considerarse una forma de evasión, el cómic ilustrado es hoy todo un género literario, que juega con la profundidad psicológica de los personajes y la dimensión emocional de los escenarios. Este es el tipo de trabajo que muestran el francés Pierre Makyo y el italiano Eugenio Sicomoro, jueces del Concurso de Cómic Ilustrado de l´Alliance Française.

Para ambos artistas, la tira cómica tiene un mismo nivel de narración que un texto literario, producto de una evolución, que es distinta en cada región.

Pierre Makyo explica que en Francia, antes de los 80´s, las tiras cómicas eran principalmente franco-belgas, muy inclinadas a los tópicos humoristas como los legendarios “Asterix y Obelix”. En los años posteriores, el toque francés fue predominando, volviendo más romántico al cómic.

“Les passageus du vent” (Los pasajeros del viento) y “Bilal” son dignos representantes de estos cambios; así como la obra del mismo Makyo, “Balade au bout du monde”.

Nuevamente, en 2000, Makyo explica que se da otro fenómeno: las tiras cómicas para niños, como “Le petit spirou” y “Titeuf”.

Por otro lado, Eugenio Sicomoro comenta que en Italia se han perdido los lectores de cómic, en comparación a los años 80, y quizá sea Francia el lugar donde no sucedió esto. “Existe un denominador común entre los países donde sucedió esto, y es que consideran a la tira cómica una literatura de evasión”, explica el dibujante italiano.

“La diferencia es que la literatura (cómic) que se está tratando de desarrollar en Francia tiene otros temas que no son de evasión, por eso es tan importante la ilustración que se trabaja en el plano emocional”, explica el francés Makyo sobre el fenómeno que se da en su natal Francia.

Pierre Makyo observa los trabajos participantes

El manga

“La moda manga no es porque exista una necesidad de creación –dice Pierre Makyo de los trazos japoneses– es una moda comercial”. Según Makyo, en Francia, el 15% de los manga son creaciones satisfactorias, frente a un 85% cuya finalidad es vender.

Para Eugenio Sicomoro, los públicos que consumen el cómic japonés y el cómic francés son distintos, y muy pocas personas leen los dos estilos; que según Sicomoro, el primero trabaja una expresión sobrehumana, y el segundo se apega más a la realidad. Las diferencias entre estos públicos radican en la edad, y por consecuencia en la capacidad adquisitiva. Sicomoro dice al respecto, “cuando se es joven se buscan cosas más sobre humanas, y cuando se crece, se buscan expresiones más apegadas a lo humano”.

Eugenio Sicomoro y Pierre Makyo se encuentran trabajando en el proyecto de llevar al celuloide el cómic “La porte au ciel” (La puerta al cielo), que se publicará en enero de 2007, bajo Dupuis Editeur, los editores más famosos de Francia, en la colección Aire Libre.

Maryelos Cea

(*) Imagenes via elmundo.com.sv / laprensa.con.sv

El Cómic ‘Adulto’ en el Cine

Posted in Uncategorized with tags on abril 29, 2006 by Zòrdido

Además de facturar adaptando comics de superhéroes, Hollywood ya ha recurrido a las historietas más adultas como fuente de ideas. Este es un muy caprichoso recorrido por lo más representativo de esos intentos antes de V de Venganza.

Sin City (2005)
Lejos de ser un renovador del género, Frank Miller es lo más cercano a un reformista que tiene el comic de superhéroes. A fuerza de llevar a los extremos tanto la violencia física como la ideológica, supo reinventar a Batman como un rebelde apocalíptico frente a los Superman integrados. Después de comenzar revitalizando a Daredevil e incluso casi inventar a Elektra (personajes que saltaron a la pantalla grande, con resultados casi vergonzantes), Miller abrió su propia editorial para dedicarse a hacer más negra la novela negra con Sin City, una excusa para llevar hasta el extremo sus experimentos con el blanco y negro, con héroes sin superpoderes, pero no por eso menos capaces de recibir (y dar) los golpes más imposibles, y chicas-objeto cada vez más estilizadas y peligrosas. Semejante material fue el punto de partida de la más literal de las adaptaciones del comic al cine por parte de Robert Rodríguez, quien renunció a la Asociación de Directores Norteamericanos cuando le prohibieron compartir el rubro de director junto a su adaptado. Compilando tres largas historias en más de dos horas de película, La ciudad del pecado es el equivalente cinematográfico a pasarse toda una noche hasta el amanecer leyendo una colección completa de historietas. Puede ser agobiante, es verdad, pero también es el sueño del fanático del género hecho realidad.

A History of Violence (2005)
En lo más alto del podio de las adaptaciones de la historieta para adultos norteamericana debe figurar la película del canadiense David Cronenberg, basada en un proyecto del guionista John Wagner, publicado originalmente por Paradox Press, una subsidiaria de la DC dedicada a un camino aún más alternativo y adulto que el subsello Vertigo. Si Robert Rodríguez calcó los contundentes dibujos de Miller sobre la pantalla grande, Cronenberg apenas tomó como storyboard los bocetos con que el dibujante Vince Locke (entintador de Vidas breves, un tomo de Sandman) ilustró el guión de Wagner. Con el largo prólogo de la historieta original –la primera de sus tres partes– le alcanza a Cronenberg para contar su propia historia, una de las mejores películas independientes norteamericanas estrenadas el año pasado. Paradox Press también publicó la historieta original en la que se basó Sam Mendes para su fallida Camino a la perdición (2002), con Tom Hanks y Paul Newman. John Wagner supo hacer los guiones de la exitosa historieta Judge Dredd, una bestial parodia legal que Sylvester Stallone se tomó demasiado en serio cuando Danny Cannon lo dirigió en una muy fallida versión cinematográfica en 1995.

Ghost World (2001)
Cuando la historieta de superhéroes norteamericana quedó atenazada por la autocensura impuesta por el Comics Code, rápida y servilmente acatado por todas las editoriales si querían llevar el sello de decencia en sus portadas, sólo unos pocos desclasados resistieron. Los primeros under de la historieta yanqui fueron así las hoy míticas historias de terror de la E.C. Comics, así como las bestiales parodias de Mad, que comenzó siendo una revista de historietas antes de pasar a ser una de humor. Pero los verdaderos undergrounds fueron los que les pusieron dibujos y color a la revolución hippie de los años ’60, con el legendario Robert Crumb a la cabeza. Justamente Crumb fue objeto en 1994 de un indispensable documental de Terry Zwigoff, quien luego llevó a la pantalla un comic de uno de los más dignos herederos del under de Crumb, el dibujante Daniel Clowes. Ghost World cuenta la historia slacker de dos adolescentes que quieren ser mujeres, vagando entre los desclasados de su pueblo. Sus protagonistas son dos jóvenes desconocidas en aquel momento, Thora Birch (Belleza americana) y nada menos que Scarlett Johansson, cuya presencia hace de esta película una joya de las (mejores) relaciones entre la historieta y el cine. Zwigoff ha reincidido en su colaboración con Clowes filmando Art School Confidential, que acaba de preestrenarse en Sundance.

Hellboy (2004)
Aunque no es de superhéroes propiamente dicha, tampoco es el mejor ejemplo de esa historieta que busca un público más adulto. Por eso mismo, se podría tomar a este personaje de Mike Mignola como una suerte de eslabón perdido entre ambos mundos. Licuado de tramas clase B que reúne toda clase de paranoias conspirativas, desde X-Files hasta X-Men, Hellboy es un demonio con los cuernos limados, al que los nazis sacaron del infierno y que, salvado por los aliados, desde entonces defiende al mundo de las fuerzas de lo oculto. El mexicano Guillermo del Toro hizo un muy buen trabajo al trasladarlo a la pantalla, poniendo por delante a los personajes y sus guiños antes que a la acción obligada. Con música de Tom Waits y Nick Cave, además, se las ingenió para narrar una melancólica historia de amor imposible entre el personaje interpretado por Ron Perlman y una literalmente incendiaria Selma Blair. El mundo del cine ha mirado la obra de Mignola más allá de Hellboy: la Disney lo contrató para los diseños originales de Atlantis (2001), una fallida película de dibujos animados para un público adolescente. En esa mitad del camino entre los superhéroes y la historieta adulta, también se puede señalar como hito dark y eslabón perdido a El cuervo (1994), una oscura historieta de James O’Barr, adaptada al cine por Alex Proyas, pero cuyo status mítico tiene más que ver con el trágico destino de Brandon Lee –que murió durante el rodaje en un accidente con armas de utilería– que con sus méritos cinematográficos.

Constantine (2005)
Cuando Alan Moore inventó al personaje de John Constantine dentro de su reescritura de La cosa del pantano, sus dibujantes utilizaron como modelo nada menos que a Gordon Sumner, alias Sting. Nada más lejano de aquel modelo británico iniciático que el actor elegido para hacer de Constantine cuando llegó el momento de llevarlo a la pantalla grande: Keanu Reeves. Con mucho de superficie pero poco de sustancia, el Constantine dirigido por el especialista en videos Francis Lawrence tiene muy poco que ver con el protagonista de Hellblazer, la primera serie estrella de Vertigo en reencarnar en la pantalla grande. Con un guión basado libremente en una saga de cinco revistas titulada Hábitos peligrosos, publicada durante la segunda mitad de 1991 y que sirvió para que el guionista Garth Ennis (el irlandés autor de Preacher) hiciera propio un personaje hasta entonces escrito por Jamie Delano, el Constantine de Lawrence enardeció a los fans del personaje. Hay que conceder que la hábil reconstrucción de un Marlowe que es el padre Karras de El exorcista, se presenta como Bond y lucha por el futuro como Neo, no deja de tener su contundencia. Pero si Del Toro protegió el infierno de Hellboy haciéndolo propio, Lawrence hizo de Constantine un trabajo impersonal e incluso funcional con los peores tics del cine de masas de Hollywood de los últimos tiempos.

From Hell (2001)
Uno de los trabajos más obsesivos y monumentales de Alan Moore fue From Hell, un estudio sobre Londres y la era victoriana de más de mil páginas que le llevó casi una década de trabajo, e ilustró con apropiada oscuridad el dibujante Eddie Campbell. La sola idea de que alguien haya creído que semejante trabajo podía adaptarse para Hollywood es algo que suena ridículo, y la película filmada por los hermanos Hughes tiene mucho de eso: no sólo por el abismo que separa el proyecto original del producto final sino por la constatación de que el inspector gordito con bigote y bombín dibujado por Campbell se transforma nada menos que en Johnny Depp. Sin embargo, el despropósito de intentar siquiera semejante adaptación es el gran mérito del trabajo de los Hughes, que centraron su historia en la trama de Jack el Destripador, desplegándola con poca ambición pero mucho cuidado.

Mucho menos cuidado tuvieron quienes adaptaron otra de las obras victorianas de Moore, The League of Extraordinary Gentlemen. Un divertimento inteligente y lleno de gracia devenido, por obra de la magia de Hollywood y la presencia gagá de Sean Connery, en el fiasco más flagrante, descerebrado y aburrido del último cine de acción de la otrora meca del séptimo arte.

¿Lo que vendra?
Si Hollywood realmente se decide a meter mano en esa bolsa sin fondo que son los comic-books norteamericanos, hay una noticia que es buena y mala a la vez: lo mejor está por venir. O por adaptarse. Es una buena noticia porque la calidad de las obras pendientes es una invitación al disfrute. Y es una mala para los fanáticos del comic, que ya están bastante al tanto de los desquicios que es capaz de hacer el cine con sus obras preferidas.

Quien está al tanto de eso, por ejemplo, es Neil Gaiman, que supo vender los derechos para adaptar la gran joya de la corona, Sandman, y se sentó a esperar que nunca supieran cómo hacerlo, algo que hasta ahora viene sucediendo. Pero los derechos cinematográficos de Death, su personaje predilecto, ha asegurado que no los vende, salvo que lo dejen dirigirla. Algo que por ahora tampoco ha sucedido.

Otra de las joyas de la corona de Vertigo que merece llegar a la pantalla grande es Preacher, el delirante comic con el que Garth Ennis recorre el Cinturón Bíblico norteamericano, a medio camino del western y con un cinismo a toda prueba. Después de que Terry Gilliam buscase durante más de una década financiación para su adaptación de Watchmen, un comic que es casi la piedra fundamental de esa nueva adultez que ha llegado incluso a los superhéroes, ahora es Paul Greengrass quien está intentando llevarla a la pantalla grande.

De las nuevas generaciones, el que pide a gritos una adaptación al cine es uno de los títulos de Vertigo más celebrados de los últimos tiempos: Y:The Last Man. Una historieta de aventuras decididamente feminista, protagonizada por el único sobreviviente masculino de un virus que sólo ha dejado mujeres sobre el planeta.

Martín Pérez

(*) Via pagina12.com.ar

El Cómic ‘Adulto’ en el Cine

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Además de facturar adaptando comics de superhéroes, Hollywood ya ha recurrido a las historietas más adultas como fuente de ideas. Este es un muy caprichoso recorrido por lo más representativo de esos intentos antes de V de Venganza.

Sin City (2005)
Lejos de ser un renovador del género, Frank Miller es lo más cercano a un reformista que tiene el comic de superhéroes. A fuerza de llevar a los extremos tanto la violencia física como la ideológica, supo reinventar a Batman como un rebelde apocalíptico frente a los Superman integrados. Después de comenzar revitalizando a Daredevil e incluso casi inventar a Elektra (personajes que saltaron a la pantalla grande, con resultados casi vergonzantes), Miller abrió su propia editorial para dedicarse a hacer más negra la novela negra con Sin City, una excusa para llevar hasta el extremo sus experimentos con el blanco y negro, con héroes sin superpoderes, pero no por eso menos capaces de recibir (y dar) los golpes más imposibles, y chicas-objeto cada vez más estilizadas y peligrosas. Semejante material fue el punto de partida de la más literal de las adaptaciones del comic al cine por parte de Robert Rodríguez, quien renunció a la Asociación de Directores Norteamericanos cuando le prohibieron compartir el rubro de director junto a su adaptado. Compilando tres largas historias en más de dos horas de película, La ciudad del pecado es el equivalente cinematográfico a pasarse toda una noche hasta el amanecer leyendo una colección completa de historietas. Puede ser agobiante, es verdad, pero también es el sueño del fanático del género hecho realidad.

A History of Violence (2005)
En lo más alto del podio de las adaptaciones de la historieta para adultos norteamericana debe figurar la película del canadiense David Cronenberg, basada en un proyecto del guionista John Wagner, publicado originalmente por Paradox Press, una subsidiaria de la DC dedicada a un camino aún más alternativo y adulto que el subsello Vertigo. Si Robert Rodríguez calcó los contundentes dibujos de Miller sobre la pantalla grande, Cronenberg apenas tomó como storyboard los bocetos con que el dibujante Vince Locke (entintador de Vidas breves, un tomo de Sandman) ilustró el guión de Wagner. Con el largo prólogo de la historieta original –la primera de sus tres partes– le alcanza a Cronenberg para contar su propia historia, una de las mejores películas independientes norteamericanas estrenadas el año pasado. Paradox Press también publicó la historieta original en la que se basó Sam Mendes para su fallida Camino a la perdición (2002), con Tom Hanks y Paul Newman. John Wagner supo hacer los guiones de la exitosa historieta Judge Dredd, una bestial parodia legal que Sylvester Stallone se tomó demasiado en serio cuando Danny Cannon lo dirigió en una muy fallida versión cinematográfica en 1995.

Ghost World (2001)
Cuando la historieta de superhéroes norteamericana quedó atenazada por la autocensura impuesta por el Comics Code, rápida y servilmente acatado por todas las editoriales si querían llevar el sello de decencia en sus portadas, sólo unos pocos desclasados resistieron. Los primeros under de la historieta yanqui fueron así las hoy míticas historias de terror de la E.C. Comics, así como las bestiales parodias de Mad, que comenzó siendo una revista de historietas antes de pasar a ser una de humor. Pero los verdaderos undergrounds fueron los que les pusieron dibujos y color a la revolución hippie de los años ’60, con el legendario Robert Crumb a la cabeza. Justamente Crumb fue objeto en 1994 de un indispensable documental de Terry Zwigoff, quien luego llevó a la pantalla un comic de uno de los más dignos herederos del under de Crumb, el dibujante Daniel Clowes. Ghost World cuenta la historia slacker de dos adolescentes que quieren ser mujeres, vagando entre los desclasados de su pueblo. Sus protagonistas son dos jóvenes desconocidas en aquel momento, Thora Birch (Belleza americana) y nada menos que Scarlett Johansson, cuya presencia hace de esta película una joya de las (mejores) relaciones entre la historieta y el cine. Zwigoff ha reincidido en su colaboración con Clowes filmando Art School Confidential, que acaba de preestrenarse en Sundance.

Hellboy (2004)
Aunque no es de superhéroes propiamente dicha, tampoco es el mejor ejemplo de esa historieta que busca un público más adulto. Por eso mismo, se podría tomar a este personaje de Mike Mignola como una suerte de eslabón perdido entre ambos mundos. Licuado de tramas clase B que reúne toda clase de paranoias conspirativas, desde X-Files hasta X-Men, Hellboy es un demonio con los cuernos limados, al que los nazis sacaron del infierno y que, salvado por los aliados, desde entonces defiende al mundo de las fuerzas de lo oculto. El mexicano Guillermo del Toro hizo un muy buen trabajo al trasladarlo a la pantalla, poniendo por delante a los personajes y sus guiños antes que a la acción obligada. Con música de Tom Waits y Nick Cave, además, se las ingenió para narrar una melancólica historia de amor imposible entre el personaje interpretado por Ron Perlman y una literalmente incendiaria Selma Blair. El mundo del cine ha mirado la obra de Mignola más allá de Hellboy: la Disney lo contrató para los diseños originales de Atlantis (2001), una fallida película de dibujos animados para un público adolescente. En esa mitad del camino entre los superhéroes y la historieta adulta, también se puede señalar como hito dark y eslabón perdido a El cuervo (1994), una oscura historieta de James O’Barr, adaptada al cine por Alex Proyas, pero cuyo status mítico tiene más que ver con el trágico destino de Brandon Lee –que murió durante el rodaje en un accidente con armas de utilería– que con sus méritos cinematográficos.

Constantine (2005)
Cuando Alan Moore inventó al personaje de John Constantine dentro de su reescritura de La cosa del pantano, sus dibujantes utilizaron como modelo nada menos que a Gordon Sumner, alias Sting. Nada más lejano de aquel modelo británico iniciático que el actor elegido para hacer de Constantine cuando llegó el momento de llevarlo a la pantalla grande: Keanu Reeves. Con mucho de superficie pero poco de sustancia, el Constantine dirigido por el especialista en videos Francis Lawrence tiene muy poco que ver con el protagonista de Hellblazer, la primera serie estrella de Vertigo en reencarnar en la pantalla grande. Con un guión basado libremente en una saga de cinco revistas titulada Hábitos peligrosos, publicada durante la segunda mitad de 1991 y que sirvió para que el guionista Garth Ennis (el irlandés autor de Preacher) hiciera propio un personaje hasta entonces escrito por Jamie Delano, el Constantine de Lawrence enardeció a los fans del personaje. Hay que conceder que la hábil reconstrucción de un Marlowe que es el padre Karras de El exorcista, se presenta como Bond y lucha por el futuro como Neo, no deja de tener su contundencia. Pero si Del Toro protegió el infierno de Hellboy haciéndolo propio, Lawrence hizo de Constantine un trabajo impersonal e incluso funcional con los peores tics del cine de masas de Hollywood de los últimos tiempos.

From Hell (2001)
Uno de los trabajos más obsesivos y monumentales de Alan Moore fue From Hell, un estudio sobre Londres y la era victoriana de más de mil páginas que le llevó casi una década de trabajo, e ilustró con apropiada oscuridad el dibujante Eddie Campbell. La sola idea de que alguien haya creído que semejante trabajo podía adaptarse para Hollywood es algo que suena ridículo, y la película filmada por los hermanos Hughes tiene mucho de eso: no sólo por el abismo que separa el proyecto original del producto final sino por la constatación de que el inspector gordito con bigote y bombín dibujado por Campbell se transforma nada menos que en Johnny Depp. Sin embargo, el despropósito de intentar siquiera semejante adaptación es el gran mérito del trabajo de los Hughes, que centraron su historia en la trama de Jack el Destripador, desplegándola con poca ambición pero mucho cuidado.

Mucho menos cuidado tuvieron quienes adaptaron otra de las obras victorianas de Moore, The League of Extraordinary Gentlemen. Un divertimento inteligente y lleno de gracia devenido, por obra de la magia de Hollywood y la presencia gagá de Sean Connery, en el fiasco más flagrante, descerebrado y aburrido del último cine de acción de la otrora meca del séptimo arte.

¿Lo que vendra?
Si Hollywood realmente se decide a meter mano en esa bolsa sin fondo que son los comic-books norteamericanos, hay una noticia que es buena y mala a la vez: lo mejor está por venir. O por adaptarse. Es una buena noticia porque la calidad de las obras pendientes es una invitación al disfrute. Y es una mala para los fanáticos del comic, que ya están bastante al tanto de los desquicios que es capaz de hacer el cine con sus obras preferidas.

Quien está al tanto de eso, por ejemplo, es Neil Gaiman, que supo vender los derechos para adaptar la gran joya de la corona, Sandman, y se sentó a esperar que nunca supieran cómo hacerlo, algo que hasta ahora viene sucediendo. Pero los derechos cinematográficos de Death, su personaje predilecto, ha asegurado que no los vende, salvo que lo dejen dirigirla. Algo que por ahora tampoco ha sucedido.

Otra de las joyas de la corona de Vertigo que merece llegar a la pantalla grande es Preacher, el delirante comic con el que Garth Ennis recorre el Cinturón Bíblico norteamericano, a medio camino del western y con un cinismo a toda prueba. Después de que Terry Gilliam buscase durante más de una década financiación para su adaptación de Watchmen, un comic que es casi la piedra fundamental de esa nueva adultez que ha llegado incluso a los superhéroes, ahora es Paul Greengrass quien está intentando llevarla a la pantalla grande.

De las nuevas generaciones, el que pide a gritos una adaptación al cine es uno de los títulos de Vertigo más celebrados de los últimos tiempos: Y:The Last Man. Una historieta de aventuras decididamente feminista, protagonizada por el único sobreviviente masculino de un virus que sólo ha dejado mujeres sobre el planeta.

Martín Pérez

(*) Via pagina12.com.ar

Robin Hood, Dick Turpin, V de Vendetta…

Posted in Uncategorized with tags on abril 29, 2006 by Zòrdido

La reciente adaptación cinematográfica de V de Vendetta coincide con el cómic original en mostrar un retrato más o menos crispado del gobierno dominante –la derecha thatcherista en las viñetas, el imperialismo de Bush en el celuloide– transmutándolo en una sociedad futura, apocalíptica y neonazi. Y ambos, cómic y película, están protagonizados por un terrorista bueno dispuesto a devolverle la libertad al pueblo.

Tanto el Londres de finales de siglo XX imaginado por Alan Moore como la ciudad de futuro inmediato que se muestra en la pantalla son distopías de lo más corriente, mal planteadas y peor resueltas. Dos refritos de Orwell, para entendernos, pero en donde la falta de clarividencia es sustituida por un voluntarismo cercano a la sátira política. Y digo cercano porque en los dos casos la crítica es tan gruesa como evidente.

Esto y una puesta en escena que se ajusta como un guante al imaginario creado por el dibujante David Lloyd –¡qué pena que la película no se haya rodado en blanco y negro!–, así como un ritmo cansino y falto de criterio, son los puntos en común entre filme e historieta. A partir de aquí, el V de Vendetta de Alan Moore y David Lloyd supera con creces su adaptación cinematográfica.

Para empezar, los presupuestos de partida son más ambiciosos que los de un mero divertimento. Guionista y dibujante se autoimpusieron diversos retos narrativos compartidos: –según Moore, por sugerencia de Lloyd– la supresión de todo texto de apoyo, toda onomatopeya y bocadillo de pensamiento; es decir, el uso exclusivo de imágenes y diálogos. Lloyd realizó hermosas ilustraciones con figuras sin contorno, definidas por sombras y manchas de tinta en un soberbio espectáculo cuyo blanco y negro refuerza lo que de asfixiante tiene la historia. Y Moore, por su parte, trazó convenientemente las densas historias cruzadas de un puñado de secundarios poliédricos e imprevisibles que –eliminados o reducidos a lo ridículo en el espectáculo hollywoodiense– aportan, sin duda, los mayores logros a la serie.

Como es habitual en Moore, el cómic está preñado de referencias que actúan como un instrumento amplificador de significados en la lectura y que, como señala Manuel Barrero en el libro colectivo Alan Moore. El señor del tiempo (tebeoGlobal, 1996), van desde Dante a Bradbury pasando por Cervantes, Shakespeare, Goethe, Blyton, Crowley o Koestler. El propio Moore, en un texto publicado en Warrior –la cabecera inglesa que venía editando V de Vendetta desde 1982–, desvela algunas de las influencias más significativas de la historia: “Orwell. Huxley. Thomas Disch. Arrepiéntete Arlequín, dijo el Sr. Tic-tac. Catman. Rondador en la ciudad al final del universo (las tres de Harlan Ellison). El Dr. Phibes de Vincent Price. David Bowie. La sombra. Nightraven. Batman. Fahrenheit 451. El material de New Worlds. El cuadro Europa después de las lluvias de Max Ernst. Thomas Pynchon. La atmósfera de las películas de la segunda guerra mundial. El prisionero. Robin Hood. Dick Turpin…”.

Moore había ideado la ambientación para desarrollar un antiguo relato, The Doll, por petición de Dez Skinn, entonces director de Marvel UK: “Resultó bastante fácil. Consideré que el partido conservador perdería las elecciones del 83, y prefijé una historia en la que el partido laborista las ganaba y decidía eliminar del suelo inglés todos los misiles americanos, impidiendo así que fuéramos un posible blanco durante una guerra nuclear. A partir de aquí me resultó bastante fácil crear un advenimiento fascista que tomara el poder en la Inglaterra de los noventa”. Y un buen día, Lloyd ideó al héroe: “¿por qué no plantearlo como un Guy Fawkes redivivo, y al completo, con una máscara de papier maché, una capa y un sombrero alto de la época? Tendría un aspecto totalmente extraño y le daría a Guy Fawkes la imagen que se merece desde hace siglos. No quemaríamos su efigie cada 5 de noviembre. Celebraríamos su intento de volar el parlamento”.

V de Vendetta fue serializada en Warrior hasta febrero de 1985, y la edición de sus últimos diez capítulos se pospuso hasta 1988, fecha de la absurda edición americana por parte de DC, que incluía 84 inútiles ilustraciones nuevas y un coloreado infame. Ésta, por cierto, es la edición que conocemos aquí.

Al cabo de los años, V sigue siendo una lectura recomendable, más por los caminos que apunta que por los logros obtenidos. Caminos que, recordemos, llevaron a Moore a escribir la gran aportación de la historieta de superhéroes a la literatura: Watchmen, una distopía radical y penetrante, fabricada desde el corazón mismo del arte del cómic, haciendo uso de recursos inéditos y explorando las posibilidades del lenguaje gráfico. Una sátira genial que resiste la comparación con los grandes maestros del género, de Zamiatin a Gibson.

Tanto si les gusta la película como si no, pienso que la lectura de V de Vendetta les reportará algún beneficio. Aunque sólo sea que merece la pena conservar la fe en el individuo frente a la corrupción, las vejaciones, la crueldad, la manipulación y el hedonismo.

(*) Via eldiadecordoba.com

Robin Hood, Dick Turpin, V de Vendetta…

Posted in Uncategorized with tags on abril 28, 2006 by Zòrdido

La reciente adaptación cinematográfica de V de Vendetta coincide con el cómic original en mostrar un retrato más o menos crispado del gobierno dominante –la derecha thatcherista en las viñetas, el imperialismo de Bush en el celuloide– transmutándolo en una sociedad futura, apocalíptica y neonazi. Y ambos, cómic y película, están protagonizados por un terrorista bueno dispuesto a devolverle la libertad al pueblo.

Tanto el Londres de finales de siglo XX imaginado por Alan Moore como la ciudad de futuro inmediato que se muestra en la pantalla son distopías de lo más corriente, mal planteadas y peor resueltas. Dos refritos de Orwell, para entendernos, pero en donde la falta de clarividencia es sustituida por un voluntarismo cercano a la sátira política. Y digo cercano porque en los dos casos la crítica es tan gruesa como evidente.

Esto y una puesta en escena que se ajusta como un guante al imaginario creado por el dibujante David Lloyd –¡qué pena que la película no se haya rodado en blanco y negro!–, así como un ritmo cansino y falto de criterio, son los puntos en común entre filme e historieta. A partir de aquí, el V de Vendetta de Alan Moore y David Lloyd supera con creces su adaptación cinematográfica.

Para empezar, los presupuestos de partida son más ambiciosos que los de un mero divertimento. Guionista y dibujante se autoimpusieron diversos retos narrativos compartidos: –según Moore, por sugerencia de Lloyd– la supresión de todo texto de apoyo, toda onomatopeya y bocadillo de pensamiento; es decir, el uso exclusivo de imágenes y diálogos. Lloyd realizó hermosas ilustraciones con figuras sin contorno, definidas por sombras y manchas de tinta en un soberbio espectáculo cuyo blanco y negro refuerza lo que de asfixiante tiene la historia. Y Moore, por su parte, trazó convenientemente las densas historias cruzadas de un puñado de secundarios poliédricos e imprevisibles que –eliminados o reducidos a lo ridículo en el espectáculo hollywoodiense– aportan, sin duda, los mayores logros a la serie.

Como es habitual en Moore, el cómic está preñado de referencias que actúan como un instrumento amplificador de significados en la lectura y que, como señala Manuel Barrero en el libro colectivo Alan Moore. El señor del tiempo (tebeoGlobal, 1996), van desde Dante a Bradbury pasando por Cervantes, Shakespeare, Goethe, Blyton, Crowley o Koestler. El propio Moore, en un texto publicado en Warrior –la cabecera inglesa que venía editando V de Vendetta desde 1982–, desvela algunas de las influencias más significativas de la historia: “Orwell. Huxley. Thomas Disch. Arrepiéntete Arlequín, dijo el Sr. Tic-tac. Catman. Rondador en la ciudad al final del universo (las tres de Harlan Ellison). El Dr. Phibes de Vincent Price. David Bowie. La sombra. Nightraven. Batman. Fahrenheit 451. El material de New Worlds. El cuadro Europa después de las lluvias de Max Ernst. Thomas Pynchon. La atmósfera de las películas de la segunda guerra mundial. El prisionero. Robin Hood. Dick Turpin…”.

Moore había ideado la ambientación para desarrollar un antiguo relato, The Doll, por petición de Dez Skinn, entonces director de Marvel UK: “Resultó bastante fácil. Consideré que el partido conservador perdería las elecciones del 83, y prefijé una historia en la que el partido laborista las ganaba y decidía eliminar del suelo inglés todos los misiles americanos, impidiendo así que fuéramos un posible blanco durante una guerra nuclear. A partir de aquí me resultó bastante fácil crear un advenimiento fascista que tomara el poder en la Inglaterra de los noventa”. Y un buen día, Lloyd ideó al héroe: “¿por qué no plantearlo como un Guy Fawkes redivivo, y al completo, con una máscara de papier maché, una capa y un sombrero alto de la época? Tendría un aspecto totalmente extraño y le daría a Guy Fawkes la imagen que se merece desde hace siglos. No quemaríamos su efigie cada 5 de noviembre. Celebraríamos su intento de volar el parlamento”.

V de Vendetta fue serializada en Warrior hasta febrero de 1985, y la edición de sus últimos diez capítulos se pospuso hasta 1988, fecha de la absurda edición americana por parte de DC, que incluía 84 inútiles ilustraciones nuevas y un coloreado infame. Ésta, por cierto, es la edición que conocemos aquí.

Al cabo de los años, V sigue siendo una lectura recomendable, más por los caminos que apunta que por los logros obtenidos. Caminos que, recordemos, llevaron a Moore a escribir la gran aportación de la historieta de superhéroes a la literatura: Watchmen, una distopía radical y penetrante, fabricada desde el corazón mismo del arte del cómic, haciendo uso de recursos inéditos y explorando las posibilidades del lenguaje gráfico. Una sátira genial que resiste la comparación con los grandes maestros del género, de Zamiatin a Gibson.

Tanto si les gusta la película como si no, pienso que la lectura de V de Vendetta les reportará algún beneficio. Aunque sólo sea que merece la pena conservar la fe en el individuo frente a la corrupción, las vejaciones, la crueldad, la manipulación y el hedonismo.

(*) Via eldiadecordoba.com

Trazos del Tiempo: Caricatura política en Ecuador 1948 – 1963

Posted in Uncategorized with tags on abril 28, 2006 by Zòrdido

Este proyecto, Exposición de Caricatura Política en el Ecuador durante el presente siglo, es el resultado del trabajo investigativo de Hernán Ibarra y del Museo de la Ciudad, quienes han creído importante analizar y exponer este tema, sobre todo porque no ha sido tocado nunca. “Además pensamos que la caricatura política es un recurso gráfico que crea opiniones e imaginarios, por lo tanto es un icono muy importante”, afirmó Victoria Novillo, miembro del equipo técnico-académico del Museo.

Los años de exposición que abarca la muestra fueron escogidos debido a que en esta época, una cierta estabilidad política que existía en el país produjo el florecimiento de la caricatura política en el Ecuador.

Primera sala
La muestra se aprecia en las dos salas temporales del Museo. En la primera, el público puede apreciar los primeros periódicos y revistas ecuatorianas que ya incluían caricaturas en sus páginas tales como: El Perico, El Murciélago, Cocoricó, Semana Gráfica, entre otros.

Así como los trabajos de los primeros caricaturistas como: Asdrúbal, Avispa, Galo Galecio, y más. En ellos, la forma predominante de caricaturizar a los políticos es a través de la animalización, es decir, se los dibujaba con cuerpos o cabezas de animales. En ese período se inició la exageración de los rasgos, es así como al ex presidente Velasco Ibarra se lo ve mucho más delgado y demacrado de lo que en realidad era.

Durante el recorrido el público apreciará la habilidad de los dibujantes. Además existe un espacio destinado para apreciar las técnicas de dibujo, esquemas básicos e instrumentos empleados para quienes deseen experimentar o convertirse en caricaturistas. “Esta forma de desarrollar un proyecto es en base a la visión de la nueva museología, que busca crear espacios donde la gente pueda acercarse, conocer, apropiarse y tener una relación más cercana con lo expuesto”, afirmó Novillo.

Segunda Sala
A continuación se observan la forma en que fueron caricaturizados cada uno de los presidentes de la época: Galo Plaza, Velasco Ibarra y Camilo Ponce Enriquez.

Además se puede ver la imagen que los dibujantes tenían del pueblo, de los sectores indígenas, de los sindicatos, movimientos sociales y del regionalismo, temas que todavía están vigentes.

Otros eventos
Para complementar la exposición, a través de una computadora, las personas pueden conocer las biografías de los caricaturistas ecuatorianos más importantes. En el lugar también hay pizarras en donde se pueden realizar caricaturas, escritorios iluminados para poder calcar los dibujos.

Lugar: Museo de la Ciudad de Quito
García Moreno 572 y Rocafuerte
Hasta el 11 de junio

(*) Via los diarios: lahora.com.ec / hoy.com.ec