El legado animado de Hanna y Barbera

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Lo habitual es que el perro persiga al gato. Pero en el mundo de los dibujos animados pueden coexistir como grandes camaradas. Especialmente en el mundo que los fallecidos caricaturistas William Hanna (1910-2001) y Joseph Barbera (1911-2006) crearon hace más de medio siglo.

Y en ese mundo encajaron Reff y Reddy, un perro y un gato amigos, que compartieron un montón de aventuras entre el 14 de diciembre de 1957 y el 2 de abril de 1960 para la cadena NBC. Esos fueron los primeros personajes que esta sociedad de dibujantes creó, luego del cierre de los estudios de animación de la Metro Goldwin Meyer (MGM) hace 52 años.

Hanna y Barbera habían trabajado ahí desde 1939 y luego armaron su propia industria, que ha creado una infinidad de personajes simpáticos, como Huckleberry Hound, aquel perro azul de sombrerito y corbatín rojo que canta “Qué bonita, Clementina…”.

Huckleberry, quien podía desempeñarse en distintos oficios (incluido el de perrero), apareció en 1958. Fue el segundo animado para la Hanna-Barbera, que incluyó a otros personajes como el Oso Yogi y su inseparable amigo Boo Boo, con quien intenta siempre robar canastas de comida en Jellystone, una réplica del famoso parque Yellowstone.

Yogi era uno de los segmentos que entonces tenía el Show de Huckleberry Hound. Con ellos aparecieron Pixie, Dixie y el gato Jinks. Los dos primeros son unos ratones muy astutos que tratan de sabotear los planes de cacería que tiene Jinks, un minino cuya voz en español tiene acento andaluz. Dixie se distingue por su acento cubano.

Esos son algunos de los personajes que el Cómic Club de Guayaquil recordará, a través de la semana de Hanna-Barbera, en el Museo Municipal.

Según Mauricio Gil, uno de los miembros del Cómic Club, las actividades serán similares a las que se realizaron hace un par de semanas con motivo del octogésimo aniversario de Popeye.

“Se proyectarán cortos animados de esos personajes, más otros como la Hormiga Atómica o el Lobo Hockey”, anuncia el dibujante.

Alfredo García, otro integrante del Cómic Club, indica que se repetirán segmentos como Si yo hubiera dibujado a los personajes de Hanna Barbera, en los que participan caricaturistas aficionados.

Las jornadas serán desde las 09:00 hasta las 17:00, indicó Gil.

Una de las características de los animados de Hanna-Barbera es la sencillez de sus personajes, que hasta ahora divierten con situaciones que no necesitan abordar la violencia. Animales como el Lagarto Juancho, Loopy, el lobo bueno; la Tortuga D’Artagnan, el caballo Tiro Loco Mc Graw y su amigo, el burro mexicano Pepe Trueno, pueden relacionarse sin dificultad con los humanos.

Pero los cortos animados no fueron la única especialidad de este dueto de dibujantes. Hanna y Barbera crearon teleseries y comedias de situaciones como Los Picapiedra (transmitidos entre1960-1966) y Los Supersónicos (1962-1963).

Gil opina que “una de las razones por las que los animados de Hanna-Barbera han trascendido varias generaciones es porque reflejaban a la sociedad. Por ejemplo, Los Picapiedra fueron los primeros en abordar la infertilidad cuando Pablo adoptó a Bam Bam porque Betty no podía tener hijos”.

El dibujante Jack Betancourt coincide con Gil con el hecho de reflejar a una sociedad. “No habían familias disfuncionales, sus dibujos se apegaban más a la época, a la de los 50 o 60. Había antagonistas, pero no violencia”, analiza.

Antes de convertirse en la empresa Hanna-Barbera Productions, el dueto de dibujantes formó una empresa llamada H-B Enterprises en 1944, mientras trabajaban para los estudios MGM, con el director George Sidney. En 1957 MGM cerró, lo que permitió que Hanna y Barbera se independizaran definitivamente.

Recién en 1960, H-B Enterprise empezó a llamarse Hanna- Barbera Productions, mientras sostenían un convenio con la división televisiva Screen Gems, de Columbia Pictures.

Otro de los méritos de Hanna-Barbera fue crear dibujos en el reparto de series como Hechizada, de la ABC. Luego el famoso dueto de dibujantes utilizó a Samantha y Darryn, los personajes de esa serie como invitados de Los Picapiedra.

Con la llegada de superhéroes como He-Man y otros, Hanna y Barbera experimentaron cierto declive en la década del 80 que recuperaron en la siguiente. No obstante, en 1998 la empresa empezó a perder su nombre ante las producciones de Cartoon Network Studios. Tres años después, Hanna Barbera formó parte de Warner Bros Animation y los nuevos proyectos pasaron a Cartoon Network en 2001.

Ese año falleció William Hanna, víctima de cáncer a la garganta. Seis años después murió su compañero Joseph Barbera. Y aunque ambos desaparecieron físicamente, su legado de personajes, como Scooby Doo, Canito y Canuto, Leoncio y Tristón, Magila Gorila y un montón más, no pierde vigencia a través de las generaciones.

Vía ElTelegrafo

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